Casi cualquier distraído se da cuenta de que el mundo no es justo. Sin embargo, ante esta pasmosa evidencia, estará el que afirme que cada cual recibe lo que se merece, el que pataleará porque no se le da lo que desea, el que lo usará de excusa para quedarse con lo que no le corresponde, etc. Dada esta cuestión de la injusticia, algunas cabecitas saltarán a argumentar sobre la urgente necesidad de cambiar el mundo y otras (en el otro extremo, y sin perder la oportunidad para atribuirse a sí mismas una cierta "superioridad espiritual") quizás dirán que "el mundo es una ilusión" (maya), que todo depende del cristal con que se mire, y que la felicidad es cosa personal que se alcanza sentándose a hacer "om" como una planta parlante (planta, por ejemplo, como el famoso loto). Quizás todos estemos de acuerdo en que el mundo es una posibilidad . Lo que nos definirá (en gran medida) es el decidir en posibilidad para qué. Creo que la respuesta a ...
Compartiendo Psicología