Es mi opinión que una de las grandes paradojas de nuestros tiempos es que, en la era de la liberación sexual, casi todo el mundo tiene problemas con la sexualidad. “Yo no tengo ningún problema”, seguramente reaccionará más de uno. Y quizás no. Pero quizás quiera leer esta nota antes de afirmarlo. Si no sigue leyendo, eso podría indicar que tiene resistencias a averiguarlo. Y sí, es una chicana. Pero qué más da. Si quiere tener argumentos como para refutarme también deberá leer hasta el final. Es bastante evidente, al menos para mí, que a los seres humanos nos atraen los extremos. De la época de la sacralización de la sexualidad pasamos hoy a la banalización de la sexualidad . A la “sexualidad inauténtica” (o banal) en mi barrio le decimos lujuria. Cuando digo en mi barrio me refiero a mí y al perro, porque hoy nadie le dice “lujuria” a eso. Y, claro, el perro no habla, pero cuando le digo que vaya a ser lujurioso con la perra del vecino estoy seguro de que...
Compartiendo Psicología