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Mostrando las entradas con la etiqueta Profecía autocumplida

DESTINO, DETERMINACIÓN Y EFECTO PIGMALIÓN

No creo en el destino y a la vez creo en el destino. No creo en el destino, proceloso o tenaz, que predican los adivinos. Ni en la intrincada aritmética augural de los astrólogos. Ni en las permutaciones cabalísticas que pueden, presuntamente, crear un golem. Ni en el fullero abarajamiento del tarot. Ni en el sencillo cara o seca del i-ching. Antes de que los new age me salten a la garganta (pero también "prediciendo" que alguno que otro igualmente lo hará) me apresuro a aclarar que mi intención no es despreciar de plano ninguno de los constructos antes mencionados. Al contrario, todos me parecen en sí geniales y fueron objeto de mi curiosidad allá lejos, en mi juventud. Toda creación cultural de la envergadura de las mencionadas tiene de por sí un valor. El problema no es la cosa sino el idiota que la usa. El mismo bisturí capaz de salvar una vida deviene arma mortal en manos de un mono. No hace falta ser muy perspicaz para descifrar las múltiples lac...