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Mostrando las entradas con la etiqueta Yo Observador

¿TERAPIA O TURISMO? Consideraciones acerca del fenómeno terapéutico

<<De los laberintos se sale por arriba>> Leopoldo Marechal ¿Qué carajo es una terapia? ¿Qué elemento humano no puede faltar en un terapeuta para que acontezca un “hecho terapéutico”? En mi opinión, lo que de ningún modo puede quedar afuera es la intención de sanar (sea lo que sea, al menos en principio, lo que cada cual entienda con esto). Es decir, si no hay intención de “cura” no se puede decir que sea terapia. Esto no niega que hay multitud de cosas que pueden ser terapéuticas sin intención de serlo, como salir a caminar, ir a una fiesta, mirar una película, viajar, tener una buena charla, etc… Lo que quiero resaltar acá es que ningún terapeuta puede decir, a la vez, que hace terapia y que no tiene intención de sanar… y, sin embargo, algunos lo dicen. Si bien es posible postular la existencia de autoterapia, autoayuda y un montón de otras acciones autorreferenciales que están hoy muy de moda, en lo que me quiero enfocar en...

HEURÍSTICOS Y DISTORSIONES COGNITIVAS. De Beck a Kahneman pasando por Damasio.

Se puede ser un boludo de una manera muy inteligente. Ésa es la triste realidad. Una manera inteligente de ser un boludo es considerarse a sí mismo una persona completamente racional. La verdad es que no existe tal cosa. No hay pensamiento que no esté, en mayor o menor medida, “contaminado” de cierto nivel de afectividad. En el ser humano, no existe tal cosa como el pensamiento puro, así como tampoco existe el puro sentimiento. Pensamiento, emoción y sensación son aspectos de un todo que está inextricablemente enlazado y sólo se los puede nombrar por separado para fines de estudio. Habitualmente, cuando una persona se ve a sí misma como “muy racional”, no es porque efectivamente lo sea, sino que lo que le sucede es que su percepción de sus propias emociones está bloqueada y no es capaz de detectar cómo éstas afectan sus pensamientos. El psicólogo Aaron Beck fue el primero en detectar que había algo que él llamó distorsiones cognitivas.   Él, no ob...