Vivimos en una sociedad que se avergüenza de la vergüenza y predica que el pudor es una especie de pecado victoriano propio de mojigatos que están peleados con su propia sexualidad. Las sociedad de la transparencia. Hoy “está mal” sentir vergüenza, como para nuestros abuelos estaba mal no sentirla. Esta “moral social” impide, como siempre sucede con las generalizaciones universales, diferenciar la vergüenza normal de la patológica . Lo mismo sucede con la culpa. Pero la culpa tiene que ver con el pasado mientras que la vergüenza tiene que ver con el presente. La vergüenza es un sentimiento activo, detonado por la situación actual. La vergüenza por hechos pasados se suele transformar en culpa. En mi opinión, algunos psicoanalistas simplifican en extremo (y, por lo tanto, distorsionan) la conceptualización de vergüenza y culpa, atribuyendo como su causa única a los efectos de la represión social religioso-victoriana, relacionada solamente con un intento de co...
Compartiendo Psicología