Hoy en día muchas personas creen que la culpa es algo que inventó la iglesia o la sociedad para controlar a la gente. Como si la culpa fuera algo antinatural incrustado desde afuera. Esta idea, dicho sea de paso, es solidaria con las filosofías naturalistas que creen que el hombre sería más feliz y pleno en medio de la selva como un mono, tal como lo planteó Rousseau. La realidad, me parece, es que quien permanece impávido y no siente culpa alguna al haber dañado a otro es sencillamente un PSICÓPATA. La culpa es un marcador natural de humanidad. Claro que existe la culpa patológica causada por demandas personales acerca de sí mismo completamente fantasiosas y, en este caso sí, incrustadas muchas veces desde afuera. Pero ése es un caso puntual, correspondiente a ciertas estructuras psicológicas con las que hay que trabajar de una manera en particular. Como venimos diciendo, cualquier receta general es inaplicable. Incluso es dado considerar que cierto grado de culp...
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