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Entradas

PSICOLOGÍA DEL ENOJO

 Todo lo que existe, tiende a perseverar en su existencia, dijo Spinoza. De ahí el famoso "instinto de supervivencia" de los seres vivos. Pero la cosa en el bicho humano se complica. El bicho humano, por vivir en el tiempo, necesita recordarse  permanentemente a sí mismo que él "es".  Como si tuviera un disco en la cabeza repitiendo "yo soy el mismo que un momento atrás"... pero sin palabras. Si la cosa fuera verbal e individual esto se podría explicar simplemente: el tipo se está diciendo permanentemente a sí mismo quién es, porque eso es lo que para él significa "sobrevivir": tener una representación más o menos consistente de sí mismo en el tiempo. Dicho al revés: el instinto de supervivencia para el bicho humano significa estar "diciéndose" permanente e ininterrumpidamente "yo soy". Pero "diciéndose" entre comillas, porque esto no tiene necesariamente que ver con la palabra. La mayoría de este "decirse"...
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SER HUMANO

 Tienes una tarea que realizar. Haz cualquier otra cosa, haz cualquier cantidad de cosas, ocupa tu tiempo por completo; mas si no cumples con esta tarea habrás perdido todo tu tiempo. Rumi Demandados brutalmente por la supervivencia, algunos, en un instante de conciencia, advertimos con horror cómo nos tornamos eventualmente inhumanos... Algunos devenimos animales... A veces, lobos rapaces, a veces, ovejas sumisas y apáticas que se dejan llevar amontonadas a no se sabe dónde. O quizás, peor, nos volvemos engranajes. Algunos, pulcros engranajes eficientes, otros, engranajes rotos y defectuosos que se lastiman más y más a sí mismos y a la "maquinaria" de que forman parte con cada nueva vuelta. O quizás, incluso, cansados de resistir, nos parecemos a cadáveres estrellados por las olas una y otra vez contra un acantilado y le decimos a eso “acción” o movimiento voluntario. Milenarias tradiciones afirman que la central tragedia humana consiste justamente en eso. En no llegar a ser...

DE LA FELICIDAD

El sistema consumista nos presenta la felicidad en una perspectiva plana, bidimensional, como si fuera un espejito de colores. "Tenemos el deber de ser felices" nos impone, para tenernos corriendo detrás de quimeras inalcanzables que nos imaginamos borrosamente como una total ausencia de tristeza y sufrimiento. Obvio decir que tal "felicidad" no existe ni siquiera como posibilidad en el ámbito de la experiencia humana. Además, esa "felicidad" suele ser concebida desde una perspectiva estrictamente individualista (es una conquista que cada cual debe realizar por sí mismo). Requiere incluso, muchas veces, el insensibilizarse ante los demás. Como efecto colateral, el tipo, además de no ser feliz, se siente culpable e incapaz por no poder lograrlo. Por eso, todo el que propone una receta para la felicidad, o es alguien que no ve en tres dimensiones (lo que habitualmente se dice "un chato") o es, lisa y llanamente un vende humo. La supuesta felicidad ...

¿Qué es una sexualidad sana?

¿Qué es una sexualidad saludable?   Tu sexualidad, ¿está impulsada por el deseo o por el deber?  No es fácil encontrar el rumbo para vivir una sexualidad sin mandatos cuando venimos corridos por los prejuicios y censuras victorianas y por delante nos cercan los imperativos de libertad absoluta y goce hasta la extenuación.   Así, por ejemplo, no es de extrañar que las generaciones “educadas” por la pornografía  sientan ansiedad o frustración al pretender lograr  estándares de ficción.  Y esos mandatos atañen tanto al gozar como al hacer gozar. Lo cual genera ansiedad de desempeño que, en vez de potenciar, inhibe. Detalle importante: gozar y disfrutar pueden ser cosas distintas, incluso opuestas. También nos atraviesa en esta época el miedo a expresar nuestras emociones y/o sensaciones ante el otro  lo cual nos inhibe al momento de  disfrutar colaborativamente. Entonces hoy coexisten traumáticamente el mandato de disfrutar al extremo contr...

El Manual de Instrucciones

  Casi todos los humanos, pero también varios perros, tenemos  (y obedecemos a) un imaginario "Manual de Instrucciones" (las mayúsculas son a propósito: significan "importante", "sagrado", "divino" o algo así). No importa lo libre o espontáneo que el tipo se sienta, si no lo tuviera estaría preso, internado o muerto. El Manual de Instrucciones, pues, es imprescindible para vivir en sociedad pero, por eso mismo, podría atentar contra el desarrollo de la identidad individual. Todo Manual de Instrucciones, no obstante, es único. Refiere a normativas generales de comportamiento, pero filtradas por quienes nos las transmitieron (generalmente al principio padres o cuidadores primarios, pero luego también educadores, grupos de referencia y líderes 'elegidos' -además de los elegidos por el algoritmo de su red social-). El Manual de Instrucciones individual, entonces, viene a ser una especie de app o programa de amplio espectro que va guiando gran...

Razón y salud mental

Me cruzo a menudo con lo que para mi es el prejuicio de que una persona, para estar cuerda tiene que ser racional. Cuando, en la práctica, me encuentro con más personas perturbadas por exceso de racionalidad que por su falta. Hay una gran diferencia entre ser racional y ser realista. Porque la realidad, aún teniendo su lógica interna, desfía muchas veces cualquier intento de racionalización. Y, sin embargo, para la persona humana tratar de razonar la realidad es inevitable, porque eso es lo que le da la sensación de controlarla. La racionalidad, en este sentido, no es mucho más que un mecanismo de defensa, en el más lato estilo freudiano. La esencia de lo humano es la contradicción: Cuando creo que crezco, quizás hay un aspecto en el que, simultáneamente, me envilezco o me traiciono o me distraigo y de tan orgulloso me caigo del balcón o pierdo el perro en una plaza. Cuando me encarrilo y me pongo serio, me descarrilo de la otra dirección en la que lo importante está por fuera de lo se...

SER VISTO... pero no tanto

¿Cómo fluir sanamente entre la soledad y el amontonamiento? ¿Cómo construir una identidad que te diferencie de la manada sin convertirte en un lobo solitario? Diga el tipo lo que diga o le parezca lo que le parezca, nada le importa más (como a cualquier otro humano) que ser visto: ser reconocido como "algo" distinto del paisaje, como figura que se destaca sobre el fondo. Y esto está bien, porque lo contrario lo pone en riesgo de que lo sieguen mientras están cortando el pasto. O que lo carguen con los muebles cuando termina la fiesta. Todos necesitamos ser reconocidos.  No hay otra manera de lograr idea alguna del "sí mismo" (self) que no pase por la mirada del Otro. Ya decía H.G. Wells que no hay mayor tortura para el hombre que la de sentirse invisible. Pero la cosa es que ese mismo impulso no está libre de ambivalencia. Porque llega un momento en que, cuanto más visto es el tipo en cuestión, también más se convierte en "presa": inevitablemente, entre lo...

Elaborar la angustia

  "La angustia es nuestra mejor maestra", decía Kierkegaard. El problema es que en estos tiempos casi nadie quiere aprender nada. Si algo se puede afirmar con bastante generalidad del “tipo promedio” es que no sabe casi lo que quiere… pero sabe que no quiere la angustia. Y eso ya es algo… aunque esté equivocado. Pero con este “principio” inverificado de que “hay que huir de la angustia” el tipo se la pasa haciendo parva de insensateces para anestesiarla. En este trajín, no tiene la más puta idea de lo que para sí mismo está bien o mal, y ni siquiera de lo que le gusta o le desagrada: lo único que lo mueve es evitar la angustia. Pero como está ciego, lo único que atina a hacer es lo que le sugiere el algoritmo: mayormente comprar algo. No es raro, por lo tanto, con este “punto de partida”, que haga, en algún momento crítico de su vida, un desborde de ansiedad o angustia. Uno para el que ya las anestesias habituales no le funcionan. Y entonces el tipo pide ayuda. Y ...