Todo lo que existe, tiende a perseverar en su existencia, dijo Spinoza. De ahí el famoso "instinto de supervivencia" de los seres vivos. Pero la cosa en el bicho humano se complica. El bicho humano, por vivir en el tiempo, necesita recordarse permanentemente a sí mismo que él "es". Como si tuviera un disco en la cabeza repitiendo "yo soy el mismo que un momento atrás"... pero sin palabras. Si la cosa fuera verbal e individual esto se podría explicar simplemente: el tipo se está diciendo permanentemente a sí mismo quién es, porque eso es lo que para él significa "sobrevivir": tener una representación más o menos consistente de sí mismo en el tiempo. Dicho al revés: el instinto de supervivencia para el bicho humano significa estar "diciéndose" permanente e ininterrumpidamente "yo soy". Pero "diciéndose" entre comillas, porque esto no tiene necesariamente que ver con la palabra. La mayoría de este "decirse"...
¿Qué es una sexualidad saludable? Tu sexualidad, ¿está impulsada por el deseo o por el deber? No es fácil encontrar el rumbo para vivir una sexualidad sin mandatos cuando venimos corridos por los prejuicios y censuras victorianas y por delante nos cercan los imperativos de libertad absoluta y goce hasta la extenuación. Así, por ejemplo, no es de extrañar que las generaciones “educadas” por la pornografía sientan ansiedad o frustración al pretender lograr estándares de ficción. Y esos mandatos atañen tanto al gozar como al hacer gozar. Lo cual genera ansiedad de desempeño que, en vez de potenciar, inhibe. Detalle importante: gozar y disfrutar pueden ser cosas distintas, incluso opuestas. También nos atraviesa en esta época el miedo a expresar nuestras emociones y/o sensaciones ante el otro lo cual nos inhibe al momento de disfrutar colaborativamente. Entonces hoy coexisten traumáticamente el mandato de disfrutar al extremo contr...