Parece ser una opinión bastante razonable suponer que, cada vez que decimos “todos” , estamos expresando un prejuicio. Es decir, al referirnos a personas, las generalizaciones universales (salvo la conocida “todos somos mortales” ) tienden a omitir las particularidades o excepciones. No obstante, y aún con esto en mente, me voy a permitir incurrir en el siguiente “prejuicio”: Todos somos prejuiciosos. Los prejuicios son tan relevantes en nuestra vida, que tendemos a agruparnos con aquéllos que comparten los nuestros y a considerar “enemigos” (o, al menos, “adversarios”) a los que tienen otros distintos u opuestos. Pero me estoy adelantando. Tratemos de definir primero qué curiosa cosa es eso que llamamos prejuicio. En su libro “La naturaleza del prejuicio” (que tomaré como principal referencia para lo que sigue), el psicólogo social Gordon Allport , intenta la siguiente definición: “... pensar mal de otra persona sin motivo suficiente” . Enseguida, po...
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