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LOS UNOS Y LOS OTROS

  Los unos son los que ponen el dedo en la llaga, los otros hablan de la llaga que tocó uno. Los otros son los que siguen el ritmo, los unos los que, al tropezar, lo cambian. Los unos son los que se rebelan a "la Cosa", los otros son los que convierten esa particular rebeldía  en un dogma universal y a "la Cosa" en un demonio. Los otros son los que pergeñan una doctrina basada en las herejías que cometió uno. Los unos se quieren recortar sobre el paisaje, los otros quieren "ser" el paisaje. Los unos se creen mejores que los otros, los otros se creen más cuerdos que los unos. Los unos quieren reestructurar el mundo, los otros quieren tratar de conservarlo.     Con gran frecuencia, tal vez en secreto,  los unos quieren ser los otros y los otros anhelan ser los unos. Pero "los unos" y "los otros" no son tipos de personas sino "roles sociales".  "Trajes" que las personas se ponen intermitentemente en sus actitudes hacia ...

TIBIEZA

  A veces los problemas de conducta no son por impulsividad sino todo lo contrario. A veces lo que al tipo se le aparece como prudencia es temor o tibieza... o inhibición. Acá van algunas pistas para reflexionar al respecto: Un tibio: No se enamora, establece un contrato. No escribe un libro, escribe un catálogo. No baila, sigue el ritmo. No canta, afina. No lee, estudia. No va de aventura, hace turismo. No tiene fe, tiene recetas. No apuesta, predice. No afirma, tantea. No duda, sospecha. No aprende, memoriza. No enseña, da lección. No experimenta, repite. No se entusiasma, planifica. No se aterroriza, tiene temores. No tiene pasiones, tiene hobbies. No tiene amigos, tiene contactos. No es egoísta, es ahorrativo. No es generoso, da limosna. No juzga, pone etiquetas. No tiene ideales, tiene proyectos. No hace el amor, tiene relaciones. No es moral ni inmoral, es correcto. No vive, dura. No muere, se apaga. No da la vida por nada...  y por eso la pierde. Pablo Berraud

SER HUMANO

 Tienes una tarea que realizar. Haz cualquier otra cosa, haz cualquier cantidad de cosas, ocupa tu tiempo por completo; mas si no cumples con esta tarea habrás perdido todo tu tiempo. Rumi Demandados brutalmente por la supervivencia, algunos, en un instante de conciencia, advertimos con horror cómo nos tornamos eventualmente inhumanos... Algunos devenimos animales... A veces, lobos rapaces, a veces, ovejas sumisas y apáticas que se dejan llevar amontonadas a no se sabe dónde. O quizás, peor, nos volvemos engranajes. Algunos, pulcros engranajes eficientes, otros, engranajes rotos y defectuosos que se lastiman más y más a sí mismos y a la "maquinaria" de que forman parte con cada nueva vuelta. O quizás, incluso, cansados de resistir, nos parecemos a cadáveres estrellados por las olas una y otra vez contra un acantilado y le decimos a eso “acción” o movimiento voluntario. Milenarias tradiciones afirman que la central tragedia humana consiste justamente en eso. En no llegar a ser...

DE LA FELICIDAD

El sistema consumista nos presenta la felicidad en una perspectiva plana, bidimensional, como si fuera un espejito de colores. "Tenemos el deber de ser felices" nos impone, para tenernos corriendo detrás de quimeras inalcanzables que nos imaginamos borrosamente como una total ausencia de tristeza y sufrimiento. Obvio decir que tal "felicidad" no existe ni siquiera como posibilidad en el ámbito de la experiencia humana. Además, esa "felicidad" suele ser concebida desde una perspectiva estrictamente individualista (es una conquista que cada cual debe realizar por sí mismo). Requiere incluso, muchas veces, el insensibilizarse ante los demás. Como efecto colateral, el tipo, además de no ser feliz, se siente culpable e incapaz por no poder lograrlo. Por eso, todo el que propone una receta para la felicidad, o es alguien que no ve en tres dimensiones (lo que habitualmente se dice "un chato") o es, lisa y llanamente un vende humo. La supuesta felicidad ...

¿Qué es una sexualidad sana?

¿Qué es una sexualidad saludable?   Tu sexualidad, ¿está impulsada por el deseo o por el deber?  No es fácil encontrar el rumbo para vivir una sexualidad sin mandatos cuando venimos corridos por los prejuicios y censuras victorianas y por delante nos cercan los imperativos de libertad absoluta y goce hasta la extenuación.   Así, por ejemplo, no es de extrañar que las generaciones “educadas” por la pornografía  sientan ansiedad o frustración al pretender lograr  estándares de ficción.  Y esos mandatos atañen tanto al gozar como al hacer gozar. Lo cual genera ansiedad de desempeño que, en vez de potenciar, inhibe. Detalle importante: gozar y disfrutar pueden ser cosas distintas, incluso opuestas. También nos atraviesa en esta época el miedo a expresar nuestras emociones y/o sensaciones ante el otro  lo cual nos inhibe al momento de  disfrutar colaborativamente. Entonces hoy coexisten traumáticamente el mandato de disfrutar al extremo contr...

El Manual de Instrucciones

  Casi todos los humanos, pero también varios perros, tenemos  (y obedecemos a) un imaginario "Manual de Instrucciones" (las mayúsculas son a propósito: significan "importante", "sagrado", "divino" o algo así). No importa lo libre o espontáneo que el tipo se sienta, si no lo tuviera estaría preso, internado o muerto. El Manual de Instrucciones, pues, es imprescindible para vivir en sociedad pero, por eso mismo, podría atentar contra el desarrollo de la identidad individual. Todo Manual de Instrucciones, no obstante, es único. Refiere a normativas generales de comportamiento, pero filtradas por quienes nos las transmitieron (generalmente al principio padres o cuidadores primarios, pero luego también educadores, grupos de referencia y líderes 'elegidos' -además de los elegidos por el algoritmo de su red social-). El Manual de Instrucciones individual, entonces, viene a ser una especie de app o programa de amplio espectro que va guiando gran...

Razón y salud mental

Me cruzo a menudo con lo que para mi es el prejuicio de que una persona, para estar cuerda tiene que ser racional. Cuando, en la práctica, me encuentro con más personas perturbadas por exceso de racionalidad que por su falta. Hay una gran diferencia entre ser racional y ser realista. Porque la realidad, aún teniendo su lógica interna, desfía muchas veces cualquier intento de racionalización. Y, sin embargo, para la persona humana tratar de razonar la realidad es inevitable, porque eso es lo que le da la sensación de controlarla. La racionalidad, en este sentido, no es mucho más que un mecanismo de defensa, en el más lato estilo freudiano. La esencia de lo humano es la contradicción: Cuando creo que crezco, quizás hay un aspecto en el que, simultáneamente, me envilezco o me traiciono o me distraigo y de tan orgulloso me caigo del balcón o pierdo el perro en una plaza. Cuando me encarrilo y me pongo serio, me descarrilo de la otra dirección en la que lo importante está por fuera de lo se...

SER VISTO... pero no tanto

¿Cómo fluir sanamente entre la soledad y el amontonamiento? ¿Cómo construir una identidad que te diferencie de la manada sin convertirte en un lobo solitario? Diga el tipo lo que diga o le parezca lo que le parezca, nada le importa más (como a cualquier otro humano) que ser visto: ser reconocido como "algo" distinto del paisaje, como figura que se destaca sobre el fondo. Y esto está bien, porque lo contrario lo pone en riesgo de que lo sieguen mientras están cortando el pasto. O que lo carguen con los muebles cuando termina la fiesta. Todos necesitamos ser reconocidos.  No hay otra manera de lograr idea alguna del "sí mismo" (self) que no pase por la mirada del Otro. Ya decía H.G. Wells que no hay mayor tortura para el hombre que la de sentirse invisible. Pero la cosa es que ese mismo impulso no está libre de ambivalencia. Porque llega un momento en que, cuanto más visto es el tipo en cuestión, también más se convierte en "presa": inevitablemente, entre lo...

Elaborar la angustia

  "La angustia es nuestra mejor maestra", decía Kierkegaard. El problema es que en estos tiempos casi nadie quiere aprender nada. Si algo se puede afirmar con bastante generalidad del “tipo promedio” es que no sabe casi lo que quiere… pero sabe que no quiere la angustia. Y eso ya es algo… aunque esté equivocado. Pero con este “principio” inverificado de que “hay que huir de la angustia” el tipo se la pasa haciendo parva de insensateces para anestesiarla. En este trajín, no tiene la más puta idea de lo que para sí mismo está bien o mal, y ni siquiera de lo que le gusta o le desagrada: lo único que lo mueve es evitar la angustia. Pero como está ciego, lo único que atina a hacer es lo que le sugiere el algoritmo: mayormente comprar algo. No es raro, por lo tanto, con este “punto de partida”, que haga, en algún momento crítico de su vida, un desborde de ansiedad o angustia. Uno para el que ya las anestesias habituales no le funcionan. Y entonces el tipo pide ayuda. Y ...

¿AUTOAYUDA O AUTOSUGESTIÓN?

Desde que el concepto de autoayuda alcanzó popularidad y se inundó el mercado de libros del tema, se generaron tanto fervientes fanáticos como intensos detractores. ¿Para quién son esos libros? Básicamente para los mismos que quieren arreglar todo con una pastillita en vez de ir a terapia. 🙃 Los buscadores de soluciones empaquetadas. Igualmente, como el género es amplio, creo que no se puede hablar de autoayuda como una sola cosa. Además, como esto no es un estudio serio sino sólo la opinión de un boludo, tampoco es que me puse a mirar los miles de libros que hay en el mercado. Usted, por lo tanto (y como es obvio) queda en total libertad de opinar distinto... sobre todo en la importantísima cuestión de si soy o no un boludo. 😏 Así que voy a hablar principalmente de un tipo particular que me parece un poco turbio. En estos libros, el problema, por lo general, es que en el “paquete ideológico” propuesto viene incluido (en el "ayúdate a ti mismo") el “únicamente” ❗️ (a veces ...

Una teoría sobre las discusiones de pareja.

  Existir es ser reconocido por un Otro. La sensación de existir no puede ser construida por uno mismo. Nos es concedida por la atención de los demás. Sin los demás, no hay forma de construir la idea de valoración personal. Por lo tanto (y mal que les pese a más de un fundamentalista de la autonomía) son los demás los que nos dan "permiso de existir": la sensación de tener derecho a la vida. Y esto no es una decisión que el tipo puede tomar: es un hecho constitutivo de su identidad. No lograr ser "reconocido" (validado, confirmado) por al menos algún otro (frecuentemente la pareja), es vivido imaginaria o simbólicamente como una amenaza de muerte social. Y la muerte social, para el ser gregario, no es más que una predicción de la muerte física. Atávicamente, si la manada te abandonaba te comían las fieras.  Literal. En algún lado del inconciente (en la memoria de la especie) tenemos la oscura noción de que solos nos morimos. No es tan raro entonces que, cuando nos h...

Deseo y Obligación

  ¿Qué deseos te esclavizan? ¿Qué obligaciones te liberan? Más de un autor estaría de acuerdo con la teoría de que la conducta humana está impulsada mayormente por dos "fuerzas": los "apetitos" y los "deberes". Según entiendo, Freud habría puesto los deberes del lado del principio de realidad y los apetitos del lado del principio del placer. Parecería que el cumplimiento de los deberes nos restringe la libertad y espontaneidad y el 'saciamiento' de los apetitos ampliaría nuestra libertad y felicidad (si se pudiere). Y, sin embargo, sabemos que cuando nuestra conducta está presa de los apetitos, no resulta siendo tan libre como nos prometieron. Además, esta especie de petición de principio de atribuirle "libertad" a la búsqueda de saciedad de aquellos apetitos, supone que dichos apetitos son espontáneos y surgen de lo más profundo de nosotros mismos (nuestro propio cuerpo o 'alma')  mientras que los deberes vendrían siempre desde ...

AUTONOMIA, BORDE, DESINTEGRACIÓN Y DEPENDENCIA

 AUTONOMIA, BORDE,  DESINTEGRACIÓN Y DEPENDENCIA Existir es tener borde. El borde es muy importante para todo ser vivo: más allá del borde está "lo consumible", consumir "más acá" del borde implicaría comerse a sí mismo. El mandato fundamental de todo ser vivo de "seguir siendo" está indisolublemente ligado a la noción de tener borde. Pero en el humano se complica... El tipo, cuando se encuentra arrojado en la existencia, se ve compelido por un borde que está obligado a conservar. Y está obligado de la manera más perentoria posible: está obligado por el deseo. El tipo desea autonomía más que nada en el mundo. Porque la autonomía produce cierta sensación de control sobre lo que está afuera del borde (y adentro). Y esa sensación de control es imprescindible para que el tipo sienta que su propia vida está en sus manos: que él es el único responsable de conservarla (aunque esto sea cierto sólo en una mínima parte). El tipo, pues, de lo que más depende, es de l...

LA FERTILIDAD DEL FRACASO

Ya desde muy antaño en occidente conocemos esa metáfora que señala que para "ver la luz" hay que caerse del caballo. Parecería que, mientras tanto y hasta entonces, uno vive cegado por el espejismo voluntarista y meritocrático. Es natural y sano tener miedo al fracaso (tanto en lo vincular, como en lo laboral o lo social). Es como temer caerse de un acantilado: nos aleja de los bordes. Pero a veces los bordes se acercan sin nuestro consentimiento. Aunque también existen los que lo generan inconcientemente como una especie de autocastigo. Estos últimos en realidad "triunfan al fracasar" por lo cual, en ese caso, el fracaso no cumple  el efecto al que me estoy refiriendo acá. Claro que fracasar es traumático. Pero algunos fracasos son completamente imaginarios. En la pareja sentimos como fracaso cuando la otra parte nos deja de idealizar, cosa que siempre sucede cuando se diluye el primer enamoramiento. Pero es justamente lo que hacemos para querer restaurar esa ideal...
  ¿Decimos nuestra palabra o nuestra palabra nos dice? ¿Formulamos nuestras oraciones o nuestras oraciones nos forman? Y me pregunto ¿cuánto narcisismo hace falta para sentirse dueño de la propia palabra? Cada palabra pronunciada (o pensada) es una invocación a un ángel o un demonio . Cuando venimos al mundo lo que nos espera es la palabra. Y toda inspiración cabalga en la palabra  Estamos hundidos, inundados, impregnados, envenenados y redimidos por palabras. Están literalmente en nuestra carne. No hay otro veneno ni otro antídoto. Creo que sin palabras no hay principio. Creo que la palabra es el verdadero Dios y es tan magnánima que sirve hasta para negarse a sí misma. Creo que no se puede creer en nada sin palabras, como tampoco descreer de ninguna cosa (que en definitiva no es más que otra creencia). Hasta un nihilista necesita creer (al menos) en la palabra "nada". Pablo Berraud

¿Quién se beneficia con el relativismo ético?

Siempre me llamó la atención la vehemencia con la que los relativistas defienden esta cuestión de que "todo es relativo" o "ninguna opinión tiene más valor que otra", como religioso que defiende un dogma de fe. Poniéndole onda, sospecho que puede haber detrás de eso un intento de rescatar la dignidad de todo humano y su derecho a decir.  El problema es que, en esa "buena intención" (démosles el beneficio de la duda), se les pierde de vista el hecho de que los discursos socialmente establecidos nunca son inocentes.  Siempre hay detrás de éstos una disputa de poder. Es más, en todo vínculo en el que no se haya podido "limpiar" la lucha de poder (quién la tiene más grande), siempre termina ganando el más fuerte o el más sagaz (que es otra forma de fuerza). Entonces, este "relativismo absolutista" termina siendo una ingenuidad peligrosa, que habilita  a los más psicópatas de nuestra "bendita" sociedad para hacer el mal.   Total, t...

Del manual de instrucciones...

Los que tenemos lenguaje (o sea usted y yo) incorporamos también junto con éste, una especie de manual de instrucciones individual que viene a ser una especie de app o programa de amplio espectro que va guiando gran parte de nuestros actos cotidianos. Serían como las reglas verbales de Skinner articuladas por el superyó de Freud. Las instrucciones de las que consta ese "programa" regulan nuestra conducta social y la percepción de nosotros mismos. Desde "no debo orinar en público" hasta "no soy bueno para las matemáticas". Algunas autoinstrucciones, por lo tanto, son útiles, incluso imprescindibles. Pero otras son autolimitantes y, muy frecuentemente, no tienen nada que ver con la realidad. Muchas veces, por razones más bien fortuitas, a una frase soltada al azar por alguno de nuestros progenitores o figuras de referencia, le damos tal trascendencia que la convertimos en un supuesto eje de nuestra identidad. Y así andamos a veces, soportando la carga de pal...

El Guión

  El Guión. Todos tenemos un Guión, que es como nuestra "carta de recomendación" para decirle al Otro quién soy. El Guión es un diálogo entre La Ley y el Yo Idealizado. El Guión es el relato destinado a afirmar la sensación "Yo, Centro del Mundo". El Guión es la película en la que somos el Protagonista Principal que, de una forma u otra, deber ser justificado. El Guión es el plan de márketing interno que nos dice (pretendiendo decirle a los demás) que somos "dignos de pertenecer" a la manada, pero a la vez reconocidos como "diferentes" (diferenciables) de los demás. El Guión es el nombre que le dan algunos autores a esa mezcla de autobiografía automática y manual de instrucciones que todo ser humano, por el simple hecho de tener (poseer/ser poseído por) un lenguaje narrativo, se ve compelido a escribir y reescribir interminablemente, como una araña que teje su tela. La función psicológica del Guión es dar sensación de coherencia: construir un rel...

Tipos de Yo idealizado

  Según Karen Horney, el Yo Ideal (neurotizante) de las personas podría catalogarse en tres tipos principales: Yo Ideal Poderoso (condena en el sujeto toda manifestación de "debilidad" o "impotencia")  Se inhiben los deseos de intimidad  Demanda sumisión a los demás  Su fórmula simplificatoria: "todo se soluciona con más control"  Yo Ideal Bondadoso  (condena en el sujeto toda manifestación de "agresividad" o "egoísmo")  Se inhiben los deseos de triunfo.  Demanda cuidado a los demás Su fórmula simplificatoria: "todo se soluciona con más amor"  Yo Ideal Desapegado  (condena en el sujeto toda manifestación de interés o entusiasmo)  Se inhibe toda ambición del yo generativo.  Demanda independencia a los demás. Su fórmula simplificatoria: "todo se soluciona con más libertad"  "hay que desapegarse para no sufrir"  ¿En cuál te reconocés? ¿Cuál es tu fórmula simplificatoria?

Sobre causas y soluciones.

  Creo que es un error pensar que sólo conociendo las causas se encontrará una solución a un problema psicológico. Saber la causa de un padecer, no significa necesariamente tener el remedio para sanarlo. Ejemplo metafórico: Si a un tipo lo moja la lluvia la causa puede ser que se olvidó el paraguas. Sin embargo lo que necesita ahora, que ya está mojado y pasó la lluvia, no es encontrar un paraguas sino una toalla. Algo que no se parece en nada a un paraguas y tiene otra función, la de secar lo mojado. El culto a las causas puede hacer que el tipo se quiera secar con un paraguas... incluso con un paraguas mojado. Simétricamente, como dice Marino Perez Alvarez, que la aspirina calme el dolor de cabeza no quiere decir que la causa del dolor de cabeza sea la falta de aspirina.